abril 24, 2010

WAIT...!

¡Espera! La grité, y mi grito sonó ahogado, apenas se hizo audible pero fue suficiente para que ella se parara y se quedara de espaldas a mí, a escasos pasos… haciéndome ganar unos segundos, quien sabe si los últimos…


No podía permitir que las cosas acabaran así, mucho había pasado para que esas lagrimas fueran la única rúbrica a algo tan mágico, por lo que ese grito fue un acto impulsivo, como respirar, como bombear sangre… me gustaron los ejemplos. Mi cuerpo había reaccionado en el momento más oportuno y ahora le tocaba a mi mente articular con palabras los sentimientos que le estaba gritando mi corazón, que torpe iba a sonar todo… era algo indescriptible.


Me acerqué a ella, continuaba de espaldas. La oía llorar, muy bajo, casi silencioso, como si no quisiera que nadie se enterara de que la pena la estaba devorando por dentro, de que aquel estúpido que tenía detrás no iba a ser capaz de decir las palabra adecuadas, ni si quiera ella sabía que quería oír, pues no conseguía establecer una simple conexión entre su alma y su cabeza, nadie se hacía con el control en su interior…


Cuando estuve a escasos centímetros de ella, la pensé, era increíble que anteayer todo fuera tan mágico y hoy pintaba que acabaría llorando al vaciar la última botella del minibar de mi padre… Esos interminables segundos se me antojaron días… meses… y sentí que ya la echaba de menos, no la había perdido ni un instante y ya la añoraba, notaba como el nudo que fuertemente nos había atado poco a poco se había deshilachado hasta estar a punto de romperse, no lo podía permitir…


Así que la anude los brazos a la cintura y durante unos instantes disfruté de ella y me aislé de todo lo ajeno, todo lo que pudiera perturbar ese momento, me adormecí con el olor de su pelo y poco a poco fui acompasando su respiración a la mia… cuando me quise dar cuenta estaba saboreando una de mis lágrimas…


Y fue ahí cuando mi corazón volvió a tomar las riendas, note como él no daba la batalla por perdida y no se resignaba a tirar la toalla y lentamente la giré para ponerla delante de mí. Ella, se volvió con la cabeza agachada y poco a poco la fue levantando hasta poner sus ojos en los míos. Y en ese momento me di cuenta de que eran preciosos, aun con el brillo triste de sus lágrimas me encandilaron como la primera vez y me hice prometer a mi mismo que archivaría esa mirada en el cajón más seguro de mi mente, quería tenerla a mano cuando espirara mi último aliento.
Fue entonces cuando intenté explicarme, cuando intenté decir las palabras mágicas, esas que todo lo solucionan, que convierte lo malo en bueno, que pasan página y que resuelven cualquier problema… pero no las encontré… toda mi labia acumulada, mis noches de joven de discotecas, de encandilador… no sirvieron de nada, en ese momento me sentí un auténtico estúpido… temí que la iba a perder por no ser capaz de comunicar que ardía por dentro, que mi corazón se resquebrajaba dolorosamente y el fuego arrasaba cualquier rincón de mi cuerpo. Pero en ese instante actúo el milagro, logré dar solución a los sentimientos atropellados que no encontraban camino al aire en forma de palabras y los reconvertí. Pasaron a darme la energía y la convicción

que necesitaba.


La tome de la barbilla y la besé…


Y una corriente eléctrica me recorrió la espina dorsal, desde sus labios consiguió inundar mi sistema nervioso hasta el punto de hacerme flaquear las piernas y aumentar mi ritmo cardiaco. Luego note su mano subir por mi cuello y casi pierdo la consciencia cuando sus dedos se entrelazaron en mi pelo… y pude constatar como dejamos de ser dos personas fundiéndonos en una única alma que ya respondía a las órdenes de ninguno y que nos unía en ese beso bajo las notas de alguna banda sonora memorable que se estaba escribiendo en ese momento y yo, mientras volaba en esa nube, sentí como mis manos se anudaban a su cintura, volviendo a crear ese nudo que había amenazado con romperse y que ahora parecía haberse unido con acero.




…Y así encontré la manera de que mi corazón se comunicara con el suyo, de expresarle todo lo que quería y de jurarla amor eterno.




CoH!82

abril 16, 2010

Luchando cada palabra in Strawberry Fields

Y entonces te hallo intrínsecamente, te encuentro desnuda frente a mí, con el alma entregada en tus manos y plasmada ante mis ojos. De repente siento caer en un mundo onírico de aparentes palabras en las que éstas se disfrazan de sentimientos o éstos de palabras, dudo, es una fusión perfecta. Noto como me estremezco al pensarte a través de tus pensamientos, noto lo que tocas, me reflejo en el verde de tus ojos y siento como tu ritmo cardiaco hace marcas olímpicas.

Has conseguido en un instante teletransportarme a un momento pasional y realmente noto como una corriente de tu electricidad me recorre la espina dorsal y mi piel se convierte en un millón de puntitos rojos, mi brazo es un campo de fresas…
Y me enamoro al leerte y al saborear cada adjetivo, porque logras poner palabras donde no las pone ni la ciencia y hallas la manera de fundir una mirada de hielo y de cincelar el más duro corazón de piedra. =D


…Sin querer y queriendo has sido una de las responsables de que vea la vida desde otro cristal, desde otro punto de vista, a que vea que no todo termina cuando creemos y queremos que termine. Durante muchos días he pensado como describirte, como pensarte algo realmente artístico, y he llegado a la conclusión de que la palabra que más te define es VIDA, tu modo de vivir es realmente algo que debería ser de materia obligatoria de enseñanza, consigues aunar todos los aspectos de lo que se considera vivir y tu “rutina” es un torrente de sentimientos y sensaciones, aderezado con algunas locuras y todo bajo unas más que acertadas notas del Boss =D o del propio Lenon, no sé qué banda sonora te plasmaría en un pentagrama, pero puedo acercarme si pienso en las que las logren resucitar a un muerto y conseguir que mueva la cabeza por ejemplo a ritmo de Smell Like a Teen Spirit. O que provoquen un orgasmo emocional de tal magnitud que 360 sean pocos grados para que giren los dedos de tus pies.


…más de 365 días después de empezar a conocernos, creo que te has convertido en uno de los pilares de mi buen humor y una de mis mejores mentoras para dar rienda suelta a un lado de mi personalidad, ese que te concilia el sueño con una sonrisa y el que provoca que el despertador no sea un ruido horrible. Quizá la parte de mi que más ausente ha estado estos últimos meses…


Espero que esta fructuosa relación en la que yo pongo un punto de cordura en tu vida asi como vos ponés un poco de vida en mi cordura se prolongue por los restos porque con gente como vos merecen la pena muchas cosas! Y espero que nos sigas poniendo la piel de punta y los pelos de gallina con ese don para plasmar lo imposible.

.





.
Resistencia para que los malos sean buenos momentos! Y tequila forever!

CoH!82

abril 13, 2010

Sobran los motivos... pero nunca las palabras...


"Este ádios no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá,
esta ceniza no juega con fuego, este ciego no mira para atrás;
este notario firma lo que escribo, esta letra no la protestaré;
ahorrate el 'acuse' del recibo, estas vísperas son las de después.

A este ruido tan huérfano de padre
no le voy a permitirle que taladre
a un corazón podrido de latir,
este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos no lloran más por tí."

J.Sabina

Armaggedon/Génesis


Acostumbro a volver la vista con giros justos de 365 días, y me busco sentimentalmente en fechas clave superponiendo pasado y futuro, fundiéndolos sin encontrar apenas matices.

En esta espiral llevo volando un tiempo indeterminado. Cuando no cuadraban años, cuadraban meses y cuando no, días y podría apurar hasta las horas, hasta los segundos. E incluso ir más atrás, con tiempo negativo, llegando a prever una tormenta que nunca pensé que podría llegar a ser un cambio en el clima permanente.

Lo mejor en las tormentas, en los desastres, es resguardarse bajo algo seguro, algo que te garantice tu integridad física, o psicológica en mi caso. Te refugias en esa fortaleza de hormigón y piensas que es imposible que haya algo capaz de resquebrajarlo porque la perfección con la que se construyó ese fortín hace impensable cualquier atisbo de duda. Vives encerrado, no tienes contacto con el exterior, dentro de la enfermedad que padeces, hay días que crees o quieres morir y días que te verías con fuerzas para desafiar a los rayos y los truenos, aunque sin mirarlos a los ojos.

Acostumbras a tener impulsos, piensas que eres capaz de dominar una tormenta, y la ceguera que produce imaginar una mañana soleada te hace cometer imprudencias que no hacen más que provocar una descarga de lluvia con más violencia, ululando el viento con tanta fuerza que no te deja conciliar el sueño, o conciliarlo con demasiada imaginación. Locuras como abrir una ventana cuestan caro. Pero siempre te quedaba la garantía de que, aunque jugabas con fuego, jugabas sobre seguro. Saltabas con red de protección. Esas insensateces como mucho producían daños pequeños, seguían siendo daños sí, pero las gruesas paredes del refugio impedían que la cosa acabara en desgracia.

Pero qué pasa si un día, lo que es deja de serlo, o de querer serlo. Qué ocurre si la propia habitación, esa garantía de seguridad, ese hospital de campaña, UCI y loquero, ese lugar perfecto para encontrar asilo emocional, decide dejar de SER. Aunque sólo lo decida por un día, por una hora, por unos míseros minutos. Si las tensiones de ese material se relajan, si deja una mínima oportunidad a la climatología para asumir el mando, aunque sólo haya perdido su identidad unos instantes… ha perdido. Y estás perdido. Una pequeña fisura, provocada por el despiste, desemboca en una corrosión de la armadura… la estructura falla y el refugio que tu creías como algo inalterable, que tu tenías por una construcción faraónica… se viene abajo y tú con él. Aunque te haya protegido durante años, y haya sido tu garantía de vida, si comete el error de ceder su esencia durante un largo segundo…se acabó. De repente te encuentras desnudo y desorientado, bajo la peor cara de la tormenta. Y es que hasta ese momento tu creías que la lluvia, por mucho ruido que armaran los truenos, no dejabas de pensar que no era más que agua y que en algún momento volverían esos dulces días de verano y otoño. Pero tristemente descubres q no llueve agua sino alfileres y abres los ojos y lejos de quedarte ciego, ves.

Mueres acuchillado por una lluvia de la que antaño viviste y bajo unos escombros que durante una eternidad consideraste tu hogar. Te desangras y, mientras, no ves tu vida como una película sino que vuelves a una tarde soleada con lluvia de agua y olvidas aquel día en el que descubriste que las gotas estaban afiladas...



CoH!82



Febrero 2010